Como todos, crecí leyendo a los grandes de la literatura. Para mí, ser escritora era un sueño que había que guardar entre pecho y espalda, si una no tenía un apellido como Shakespeare o había sido dotada de un lapicero mágico. Después de muchos años he aprendido que para escribir hay que….escribir. la página en blanco siempre asusta, porque hay muchos bloqueos internos: si no es bueno, si no tengo qué decir….Pero lo importante de escribir para mí ya no es la fama o los miles de ejemplares vendidos (bueno, tampoco hay que exagerar, a quien no le gustaría eso), pero es más que todo un sacar todas esas historias que se van acumulando en la cabeza. De una conversación en un bus, de una imagen en el periódico, de una estrofa en una canción. La inspiración está por todo lado, y, con algunos trucos y guías, empezar a sacar al escritor/a interior puede convertirse en una verdadera aventura de auto-descubrimiento.

       Dinner is served. Asian scents mixed with a piece of my world. A dinner shared tastes better. The voices of friends, our stories unfolding in front of our own eyes. A still life waiting for its guests. The music of forks and knives will be our prayer.

Will he ever come with an open heart,

the sign of the peaceful warrior?

Will he ever tell me

the story hidden in his eyes?

Will he ever sing the

lullaby

the promise

of no lies?

Will he?

Will I hear his call

if it comes on time?

I know your kind,

light traveller.

You dwell in cities unknown,

you explore places

and souls.

You came to me,

gave me what you thought

would sufice – but no

I wanted it all.

I want it all.

Elijo chocar con vos,

Voy con los ojos abiertos

a mi entierro.

Dejen la puerta de mi tumba abierta.

Decidiré salir,

resucitar,

de este destierro

anunciado.

Cuando haya limpiado

mi cuerpo

de tus besos

estaré lista para el mundo.

Viviré sabiendo que fue

una muerte transitoria

para encontrarme,

ya sin vos,

con los demás vivos.

I love trains. New and old. Maybe I’ve seen too many movies where great stories develop in moving trains. But there is something about the ongoing movement, the following of a predefined path that soothes me and quiets my mind.

I sit on a train as if I were on a divan, with an unseen analyst behind me, trying to make sense of my words. I rumble. I observe. I listen. The landscape continually changes and I can’t grasp it; there’s no stopping even if I want.

The train teaches me about patience. I usually overhear uninteresting conversations. The teenagers who pretend to know so much about love. The infant who plays with his hands as if they were the greatest mystery to be solved. The man in a tie who has to have a business conversation over his phone.

I experience an out-of-body moment where I see myself sitting there, alone, so small compared to this steel machine that insists on carrying me somewhere. My body becomes one with the motion (I wish it was 1930).

Faces pass me by quickly and I wonder about each person’s reasons to exist. So many stories to be heard. So many small worlds like mine, yet big to some. I will probably never see them again. I try to retain a picture of the face of the pretty young woman with blue eyes and straight brown hair. I’d like to capture a snapshot of the old man begging for money, uncertainty in his eyes.

I see my face reflected in the window. I like what I see. There is perfection in just being alive. There is beauty in eyes that question what they see. I’ve come to cherish this uniqueness that is me.

Keep moving train. Take me to nowhere.

Ita y MelissaEn palabras de mi tio Jorge:

La niña Ángela García Orozco:

Un tributo en sus 100 años

 

Ella fue mi queridísima tía, madrina y primera maestra escolar. Desde muy niño, mis recuerdos de tía y madrina, son muy gratos, pues ella con su grandísima bondad, cariño y paciencia, me ayudó a desarrollarme como un niño feliz, alegre y seguro. Su gran amor a los niños y jóvenes la hacían verse como un gran ser humano, capaz de despojarse de muchas cosas materiales y espirituales, con tal de prodigar amor a sus congeneres, con mucha mas razón a todos sus sobrinos, y en mi caso particular, me hacia sentir como uno de sus preferidos, por lo cual en mi vida, es mi segunda madre.

Son tanto los buenos recuerdos que tengo de ella, que se me haría una lista interminable de todos ellos a razón de escribirlos.

Para dirigirme a ella siempre la llame Alela o Ita, la que me hizo desarrollarme como persona para toda mi vida, con sus consejos, enseñanzas y ayudas de todo tipo.

Tuve la gran suerte de que a mis 7 años, fuera mi primera maestra en la escuela Cleto Gonzáles Viquez de Heredia (mi ciudad natal), hasta el tercer grado. Fue la que me enseño a leer y escribir, y no solo eso, sino a razonar en todo, y que me gustaran las matemáticas, las ciencias, las letras y las artes.

Fui el niño a quien más se le exigía como alumno en todo, especialmente en conducta. Además, era el calificado mas bajo, y tenía que ser el ejemplo en todo.

Recuerdo que en todas las asambleas de la escuela ella participaba durante todo el año lectivo, pues era una verdadera maestra, abnegada y trabajadora insigne. Desde luego a su sobrino le asignaba los papeles de representación más difíciles y largos.

Le doy gracias a Dios de que ella fuera así conmigo, ya que todas estas cosas me ayudaron a forjarme como una persona trabajadora, cooperadora y con gran sentido de responsabilidad, en otras palabras, ella trazó mi vida terrenal.

Muchas gracias, Alela.

Su sobrino Jorge M. Borbón García

Gato y yo 

Ella mira de reojo. Hay un triángulo entre ellos. No sabe en qué puede confiar. Siente que hay algo más allá de la ventana. Espera, quizás. No sabe aun cómo evaluar lo que siente, no sabe cómo enfrentar lo que teme. Es su espacio, quiere estar segura de que los invitados sabrán ocupar su lugar. Teme que él no llegue. Teme que no vuelva más. La gata ronronea, segura. Puede esperar.

Mis amigas en Portland

Mis amigas en Portland

Lo mejor que me ha pasado estando lejos de casa es hacer amigas. Es interesante como esto pasa en cualquier pais. Y mis amigas son tambien latinoamericanas. Nos encontramos en tierras extranas, lejos de lo conocido, y nos unimos. Me reconforta saber que tengo a quien llamar no importa la hora. A quien contar mis penas, glorias, esperanzas. La belleza de la amistad entre mujeres es ese compartir, ese entendimiento, aveces sin palabras. Estar ahi para los momentos geniales, como la despedida de soltera de Hikari, o los no tan geniales, cuando todo parece ser demasiado. A mis amigas, las nuevas, las de siempre.

missuniverso             Rescatando cositas viejas

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