Ella mira de reojo. Hay un triángulo entre ellos. No sabe en qué puede confiar. Siente que hay algo más allá de la ventana. Espera, quizás. No sabe aun cómo evaluar lo que siente, no sabe cómo enfrentar lo que teme. Es su espacio, quiere estar segura de que los invitados sabrán ocupar su lugar. Teme que él no llegue. Teme que no vuelva más. La gata ronronea, segura. Puede esperar.
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