Como todos, crecí leyendo a los grandes de la literatura. Para mí, ser escritora era un sueño que había que guardar entre pecho y espalda, si una no tenía un apellido como Shakespeare o había sido dotada de un lapicero mágico. Después de muchos años he aprendido que para escribir hay que….escribir. la página en blanco siempre asusta, porque hay muchos bloqueos internos: si no es bueno, si no tengo qué decir….Pero lo importante de escribir para mí ya no es la fama o los miles de ejemplares vendidos (bueno, tampoco hay que exagerar, a quien no le gustaría eso), pero es más que todo un sacar todas esas historias que se van acumulando en la cabeza. De una conversación en un bus, de una imagen en el periódico, de una estrofa en una canción. La inspiración está por todo lado, y, con algunos trucos y guías, empezar a sacar al escritor/a interior puede convertirse en una verdadera aventura de auto-descubrimiento.

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